The Republic´s Struggle - Lucha por la Republica - Segunda Edicion
- Jugadores
- 2
- Duración
- 150 min
- Edad
- Desde 14 años
THE REPUBLIC’S STRUGGLE
Lucha por la República. España 1931-1939
Republic Struggle toma inspiración de las mecánicas de Twilight Struggle, pero lejos de ser una simple copia, representa una evolución mejorada con identidad propia. Su diseño introduce nuevas opciones y elementos cuidadosamente adaptados al evento histórico que recrea.
The Republic’s Struggle es un juego histórico de estrategia con motor de cartas para 2 o 4 jugadores que recrea la lucha por el poder político, social y militar en España entre la proclamación de la Segunda República, en 1931, y el final de la Guerra Civil, en 1939. Un jugador dirige al bando Republicano y el otro al bando Nacional. Ambos compiten por extender su popularidad, controlar ciudades y regiones, movilizar combatientes, bloquear las comunicaciones enemigas, ganar influencia diplomática y aprovechar los acontecimientos históricos que transformaron España durante uno de los periodos más convulsos de su historia. La partida comienza como una confrontación fundamentalmente política. La propaganda, las reformas, las elecciones, las huelgas, los levantamientos y la creciente polarización determinan la situación inicial del país. A medida que avanza el juego, la tensión desemboca en conflicto armado y el tablero se transforma: aparecen frentes de combate, milicias, bloqueos de carreteras, bombardeos y operaciones militares. Su sistema de cartas de múltiples usos obliga a tomar decisiones constantes. Cada carta puede proporcionar puntos de operaciones, desencadenar un acontecimiento histórico, desplegar combatientes, realizar un bombardeo, mejorar las relaciones diplomáticas o contribuir a estabilizar el statu quo europeo. Nunca podrás hacerlo todo: cada oportunidad aprovechada implica renunciar a otra.
INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
El 28 de enero de 1930, Miguel Primo de Rivera presentó su dimisión al rey Alfonso XIII. La dictadura iniciada en 1923 había tratado de estabilizar un sistema político cada vez más debilitado, pero su final dejó a la monarquía sin una base sólida sobre la que reconstruir el régimen de la Restauración. Los problemas acumulados durante décadas —desigualdad social, atraso económico en amplias zonas rurales, tensiones territoriales, conflictividad obrera, intervención del Ejército en la vida política y pérdida de legitimidad de las instituciones— habían erosionado profundamente el sistema. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 otorgaron una clara victoria a las candidaturas republicanas en las principales ciudades. Dos días después se proclamó la Segunda República y Alfonso XIII abandonó España. El nuevo régimen fue recibido por una parte importante de la población como la promesa de una modernización política y social largamente esperada. El Gobierno Provisional y, posteriormente, las Cortes Constituyentes emprendieron un ambicioso programa de reformas. La Constitución de 1931 estableció un Estado democrático y laico, reconoció amplios derechos civiles y políticos e introdujo cambios en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. También se abordaron la reforma militar, la educación, la cuestión agraria, las condiciones laborales y la autonomía de determinadas regiones. Sin embargo, muchas de estas reformas encontraron una fuerte oposición. Para unos sectores resultaban excesivamente radicales; para otros, demasiado lentas e insuficientes. La quema de iglesias y conventos, las huelgas, las insurrecciones anarquistas, los enfrentamientos callejeros y la dureza empleada en la represión aumentaron la desconfianza entre grupos políticos y sociales. En agosto de 1932, el general José Sanjurjo encabezó un intento de golpe de Estado que fracasó rápidamente. Lejos de reducir la tensión, la llamada Sanjurjada confirmó que una parte de la derecha estaba dispuesta a recurrir a la fuerza contra la República. Las elecciones de noviembre de 1933, las primeras elecciones generales españolas en las que participaron las mujeres, modificaron profundamente el equilibrio político. La CEDA de José María Gil-Robles se convirtió en la fuerza más votada y el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux pasó a ocupar una posición central en la formación de gobierno. La entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno en octubre de 1934 desencadenó una insurrección revolucionaria promovida por sectores de la izquierda. En Cataluña, Lluís Companys proclamó el Estado Catalán dentro de una pretendida República Federal Española. En Asturias, la revolución adquirió una dimensión militar y solo pudo ser sofocada después de duros combates. La posterior represión profundizó todavía más la división política y social. Los escándalos de corrupción que afectaron al Partido Radical provocaron la caída del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936. Los partidos de izquierda concurrieron agrupados en el Frente Popular y obtuvieron la mayoría parlamentaria. El nuevo Gobierno restableció algunas de las reformas anteriores, concedió amnistía a los participantes en la revolución de 1934 y restauró la autonomía catalana. La polarización aumentó rápidamente. Los enfrentamientos entre organizaciones políticas, los atentados, las huelgas, la ocupación de tierras y la violencia callejera se hicieron cada vez más frecuentes. El asesinato del teniente José Castillo y, como represalia, el del dirigente monárquico José Calvo Sotelo aceleraron una conspiración militar que ya estaba en marcha. El levantamiento comenzó el 17 de julio de 1936 en el Protectorado español de Marruecos y se extendió a la Península al día siguiente. Los sublevados esperaban hacerse con el poder rápidamente, pero el golpe solo triunfó en parte del territorio. El Gobierno mantuvo el control de Madrid, Barcelona, Valencia, buena parte de la costa mediterránea y varias de las principales zonas industriales, mientras que los militares rebeldes se consolidaron en amplias áreas del norte, el oeste, Andalucía y Marruecos. El fracaso parcial de la sublevación dividió España en do
Descripción: MasQueOca
Ficha
- Diseño
- Teo Alvarez
- Ilustración
- Ruben Megido
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